Cuando los clubes habían votado democráticamente comenzar el 17 de Junio, el presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol, decretó personalmente pasando por encima de la voluntad de los clubes, sin consultarle a la mesa ejecutiva de la divisional y sin preguntarle a sus compañeros del Comité Ejecutivo, que el torneo comience el 10 de Junio.
Sabido que en buena parte el pedido de los clubes es por el atraso que tienen las reválidas de fichas médicas (algunos pedidos superan los veinte días luego de cargada al sistema) y esto excede a los clubes.
Luego de seis meses empezado el año, el presidente tiene apuro por siete dias de comienzo.